sábado, 19 de noviembre de 2011

PRISIONEROS DEL HEMISFERIO IZQUIERDO


Los neurobiólogos hablan de la dominancia del hemisferio izquierdo. Es más grande que el hemisferio derecho. Se especializa en todo aquello que apreciamos como perteneciente al lenguaje articulado, los números, el razonamiento lógico, la estimación racional de la información, el análisis, la argumentación, la deducción, las abstracciones y los conceptos, etc. 
Toda nuestra cultura se limita a favorecer la habilidad de este cerebro. Pero si tomamos a genios como Leonardo da Vinci o Einstein, veremos que se trata de individuos que han integrado la imaginación y la razón y que aprendieron a jugar con las ideas utilizando ambos cerebros.
Se ha establecido que la integración de las habilidades de ambos hemisferios aumenta el rendimiento óptimo en cantidad y calidad; no hace falta ser un genio para obtener beneficios. 
En efecto, sumemos las habilidades mencionadas del hemisferio izquierdo a las siguientes: la intuición acertada, la visión panorámica, la captación del todo, la apreciación estética, los espacios, la imagen, los planos, las dimensiones, la empatía, lo musical, lo rítmico, lo metafórico, el subconsciente, lo creativo, etc.
A la integración de las habilidades de ambos hemisferios apunta toda la formación profesional del futuro. No tenemos por qué limitarnos a las habilidades del hemisferio izquierdo cuando podemos agregarles armónicamente todo lo bueno del hemisferio derecho.

Compensación demostrada
Si hubiera alguna duda acerca del potencial que todos tenemos, podemos citar casos extremos como la compensación de las funciones de un hemisferio cerebral dañadas por trauma físico. El hemisferio sano puede asumir gradualmente algunas funciones del hemisferio dañado. Está plenamente registrado.

Configuración
En general, el cerebro se configura por la experiencia. Entonces, resulta práctico configurar las experiencias que puedan lograr el efecto de modular e influir en nuestro cerebro para que actúe de manera integral o sinérgica.

Esquemas y estructuras
Una llave dorada para construir la integración de ambos hemisferios está en enfocarnos en el procesamiento de esquemas y estructuras tanto como en aquello que transporten o contengan. Pensar en esquemas o estructuras brinda un puente para la actividad combinada. Los esquemas y las estructuras parecen estar en una zona intermedia: están presentes en los números, el lenguaje, la lógica, los sistemas, las imágenes, las escenas, las secuencias, lo abstracto y lo concreto.
Estructura y esquema no son malas palabras. Sin embargo,cuando se dice de alguien que es muy estructurado o muy esquemático, en general, es para criticarlo y para decirnos que no tiene soltura, amplitud o flexibilidad mental. Obviamente no apuntamos a esto como ideal. Todo lo contrario. Mayor amplitud, velocidad y rendimiento general. Ninguna limitación.
Decimos que saber procesar, representar, interpretar, crear, aplicar y comunicar esquemas y estructuras implica una configuración buscada por la mejoría generada en el rendimiento mental.

Proyección de imágenes
Es la mera proyección de imágenes en nuestra mente lo que genera mejor retención de la información y lo que permite alcanzar niveles de excelencia. La propuesta es tratar de hallar las imágenes adecuadas para representar las ideas, los datos, las emociones, los deseos, las metas, las experiencias, los hechos, las estructuras y los esquemas con los que trabajamos.

Ampliación y modulación de imágenes
Hallamos utilidad en la ampliación de la intensidad, los tamaños y/o las cantidades de imágenes relacionadas con situaciones ideales y o necesarias. Es lo que subyace en los cuentos de hadas, los mitos heroicos y las fantasías épicas. 
Imaginar lo posible es distinto en cada caso; y en un mismo individuo también hay variación. Lo cierto es que aquello que imaginamos que podemos hacer podemos hacerlo y aquello que imaginamos que no, no podemos. Imaginar el mejor rendimiento, para ciertos deportistas, es rutina de entrenamiento. Y estamos hablando de deportes en los que el mejor rendimiento se cotiza en millones de dólares. Equipos olímpicos, ejecutivos, sodados de elite...¿Por qué no todo el mundo? 
En otro plano, en la televisión se divulgan documentales en los que se registran los beneficios de la dramatización imaginativa alegórica aplicada en el tratamiento de enfermedades como el cáncer. Y no se trataba de una tribu de indígenas, eran académicos con lo último en tecnología a su disposición.

Exploración y proyección
Cuando se trata de averiguar cómo es nuestro siquismo se nos indaga por los sueños (eminentemente visuales, emocionales y llenos de sensaciones), o se nos pide que interpretemos unas imágenes, o descubramos la lógica o la asociación de imágenes. 
En nuestro propio beneficio, podemos aprender a interpretar los patrones de configuración de imágenes y utilizarlos para extrapolar ideas: como es el caso del I-Ching o las "matrices de descubrimiento" de los cursos de creatividad.
El advenimiento de la realidad virtual abre el horizonte de posibilidades de la educación y el entrenamiento con simuladores, de maneras absolutamente fantásticas. 

Sin embargo, está ocurriendo. Pasaron ya más de 15 años de la concreción de experiencias con biochips (implantes en el cerebro que compensan o aumentan digitalmente el rendimiento neural). 

El libro que divulgó esta información es de David Ritchie y lo tituló "El cerebro binario". Búsquenlo y sorpréndanse. Pensemos en la evolución de la tecnología de los microchips, la ingeniería genética, los descubrimientos en bioquímica y en neurociencias desde esa increíble publicación hasta nuestros días. 
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Agreguemos la realidad virtual a los biochips neurales, que seguramente no son los mismos de hace más de 15 años. Parece que todo aquello que "imaginan los escritores de relatos de ciencia ficción" además de ser entretenimiento en libros, películas y video juegos, es una exhibición de integración hemisférica aplicada.

Enriquece tus experiencias
"Dime de qué te ufanas y te diré qué necesitas". Tremenda frase, en cualquiera de sus versiones declara que intuye un desbalance o una falla. 

Son pocos los individuos que se atreverían a decir que su vida es plena en experiencias enriquecedoras. Sería como si vivieran el tipo de vida donde la mayoría de las cosas que les pasasen fuesen estimulantes. 
Nada de eso es cierto para la mayoría de los humanos. 

Hemos construido el concepto de humanidad con mucho esfuerzo y dolor. 

No debemos dar por hecho ni esperar nada por descontado y todo hay que ganárselo adecuadamente. 
Un espíritu lúcido, acerado y sensible acepta el reto de lo nuevo y los cambios. 

El conformismo es una forma débil del bienestar. 

El miedo o la ignorancia están por debajo de los requisitos mínimos como para actuar acorde a las circunstancias del cambio. 

Ninguna revolución científica se origina en el conformismo o la certeza absoluta. Ningún cambio importante en nuestra vida se puede asumir inteligentemente bajo el influjo de la ignorancia, el miedo a los riesgos o a la incomodidad.
El modo de estar en línea es determinar, planificar, orientar y modular el tipo de experiencias que deseamos tener. 

Tomar el control y diseñar nuestras experiencias para que resulten estimulantes y enriquecedoras. Poniendo en juego disciplina, energía e imaginación.

La inteligencia holística permite centrar la atención sobre un punto hasta ahora descuidado; la función cerebral. 
El cerebro humano consta de dos hemisferios, unidos por el cuerpo calloso, que se hallan relacionados con áreas muy diversas de actividad y funcionan de modo muy diferente, aunque complementario. 

Podría decirse que cada hemisferio, en cierto sentido, percibe su propia realidad; o quizás deberíamos decir que percibe la realidad a su manera. 

Ambos utilizan modos de cognición de alto nivel.
Nuestros cerebros son dobles, y cada mitad tiene su propia forma de conocimiento, su propia manera de percibir la realidad externa. 

Podríamos decir, en cierto modo, que cada uno de nosotros tiene dos mentes conectadas e integradas por el cable de fibras nerviosas que une ambos hemisferios. Ningún hemisferio es más importante que el otro. 

Para poder realizar cualquier tarea necesitamos usar los dos hemisferios, especialmente si es una tarea complicada. Lo que se busca siempre es el equilibrio. 

El equilibrio se da como resultado de conciliar polaridades, y no mediante tratar de eliminar una de ellas.
Cada hemisferio cerebral tiene un estilo de procesamiento de la información que recibe, el hemisferio izquierdo analiza en el tiempo, mientras que el derecho sintetiza en el espacio.
El hemisferio izquierdo procesa la información analítica y secuencialmente, paso a paso, de forma lógica y lineal. 

El hemisferio izquierdo analiza, abstrae, cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos paso a paso, verbaliza, Piensa en palabras y en números, es decir contiene la capacidad para las matemáticas y para leer y escribir.

La percepción y la generación verbales dependen del conocimiento del orden o secuencia en el que se producen los sonidos. 

Conoce el tiempo y su transcurso. 

Se guía por la lógica lineal y binaria (si-no, arriba-abajo, antes-después, más-menos, 1,2,3,4 etc.). 

Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento convergente, obteniendo nueva información al usar datos ya disponibles, formando nuevas ideas o datos convencionalmente aceptables. 

Aprende de la parte al todo y absorbe rápidamente los detalles, hechos y reglas. Analiza la información paso a paso. Quiere entender los componentes uno por uno.

El hemisferio derecho, por otra parte, parece especializado en la percepción global, sintetizando la información que le llega. 
Con él vemos las cosas en el espacio, y cómo se combinan las partes para formar el todo. 
Gracias al hemisferio derecho, entendemos las metáforas, soñamos, creamos nuevas combinaciones de ideas. 

Es el experto en el proceso simultáneo o de proceso en paralelo; es decir, no pasa de una característica a otra, sino que busca pautas y gestantes. 

Procesa la información de manera global, partiendo del todo para entender las distintas partes que componen ese todo. 

El hemisferio holístico es intuitivo en vez de lógico, piensa en imágenes, símbolos y sentimientos. Tiene capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva. Este hemisferio se interesa por las relaciones. 

Este método de procesar tiene plena eficiencia para la mayoría de las tareas visuales y espaciales y para reconocer melodías musicales, puesto que estas tareas requieren que la mente construya una sensación del todo al percibir una pauta en estímulos visuales y auditivos. 

Con el modo de procesar la información usado por el hemisferio derecho, se producen llamaradas de intuición, momentos en los que «todo parece encajar» sin tener que explicar las cosas en un orden lógico. 

Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento divergente, creando una variedad y cantidad de ideas nuevas, más allá de los patrones convencionales. Aprende del todo a la parte. Para entender las partes necesita partir de la imagen global. No analiza la información, la sintetiza. Es relacional, no le preocupan las partes en sí, sino saber como encajan y se relacionan unas partes con otras.
En esta característica del funcionamiento de nuestro cerebro se encuentra la clave para la educación que la sociedad del siglo XXI necesita. Se trata por tanto de una educación que dé cabida (estimule y desarrolle) a ambos hemisferios simultáneamente, cuestión que parece ser mucho más compleja de lo que parece a simple vista. Por ejemplo, para muchas personas resulta contradictorio el tomar decisiones sobre la base de un componente completamente racional y otro completamente intuitivo.
Mucho más contradictorio resulta también a veces el definir una metodología para abordar problemas del ámbito profesional o social en que se encuentran insertas las personas de la sociedad moderna.
Una teoría que aparentemente resuelve este problema es la planteada por David Bohm, físico de la Universidad de Londres, antiguo protegido de Einstein y Karl Pribram, neurofisiólogo de Stanford y uno de los más influyentes arquitectos de la interpretación del cerebro. Según Pribram (Citado por Prada,2005) quien estudio el aprendizaje, los trastornos del aprendizaje, la imaginación, el significado, la percepción, la intervención de las paradojas en la función cerebral, nos está hablando de que la estructura profunda del cerebro es esencialmente holográfica, dicho de otra manera, el cerebro es un holograma que interpreta un mundo holográfico.
Este descubrimiento obliga a pensar en un cambio de mentalidad donde la educación debe integrar el conocimiento desde lo objetivo y lo subjetivo, materia- mente- conciencia, los dos hemisferios, no como funciones laterizadas, donde predomina el uno o el otro, sino integrados donde se establece un campo de energía multidimensional. De esta manera el cerebro holográfico asegura la legitimidad simultánea de la interconexión de ese conocimiento y todas las ramas del saber son distintas modalidades de su propia inteligencia profunda.
Hoy en día casi todo el mundo ha oído hablar de los hologramas, las imágenes tridimensionales proyectadas espacialmente con la ayuda de un láser.
En la actualidad, dos de los pensadores más eminentes en el mundo, Bhom y Pribram - creen que el propio universo bien pudiera no ser otra cosa que un gigantesco holograma, una especie de imagen o estructura creada (al menos en parte) por la mente humana.
Curiosamente, Bohm y Pribram llegaron a semejante conclusión de modo independiente, a través del estudio de campos muy diferentes.
Bohm se convenció de la naturaleza holográfica del universo tras muchos años de escepticismo frente a las teorías convencionales, incapaces de explicar numerosos fenómenos presentes en la física cuántica. 

Pribram se convenció a su vez ante la ineficacia de las formulaciones convencionales para resolver determinados enigmas neurofisiológicos.

Una vez llegados a tales conclusiones, Bohm, Pribram y otros investigadores adheridos a la misma idea advirtieron que el modelo holográfico servía para explicar gran número de fenómenos, entre los que se contaban la telepatía, la precognición, la psicokínesis (la capacidad de la mente para desplazar objetos sin valerse del contacto físico), los sentimientos místicos de comunión con el universo, la sincronicidad e, incluso, las experiencias chamánicas y preagónicas.
De hecho, como subrayan sus defensores, el paradigma holográfico ayuda a explicar prácticamente todos los fenómenos místicos y paranormales.

Pribram concluyó que el universo es un holograma mientras trataba de solventar la cuestión de cómo y dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro.

A lo largo de varias décadas, numerosos estudios habían probado que los recuerdos no se hallan confinados en una región precisa sino que se encuentran diseminados por todo el cerebro.

En una serie histórica de experimentos efectuados entre los años veinte y cuarenta de este siglo, el neurólogo Karl Lashley comprobó con sorpresa que la extirpación de sucesivas porciones de cerebro no impedía a una rata efectuar complejas tareas aprendidas antes de las distintas extracciones quirúrgicas.

Pribram, antiguo discípulo de Lashley, no encontró respuesta al enigma hasta la década de los sesenta, cuando la lectura de un artículo acerca de la sorprendente y novedosa ciencia holográfica le proporcionó la explicación que andaba buscando.

Una breve disertación sobre la naturaleza de los hologramas nos ayudará a comprender mejor la reacción de Pribram.
Como ya indicamos, un holograma es una imagen tridimensional confeccionada con la ayuda de un láser.
Para obtener un holograma, el objeto a fotografiar es bañado por la luz de un rayo láser.

A continuación se hace rebotar un segundo láser contra el reflejo luminoso del primero y el patrón de interferencia resultante (el área donde se cruzan ambos láseres) es capturado de modo fotográfico.

Al ser revelada, la película resultante muestra lo que parece un amasijo caótico de luces y líneas oscuras.
Sin embargo, basta con iluminar la película con un nuevo rayo láser para conseguir una imagen tridimensional del objeto original.

La tridimensionalidad de tales imágenes no constituye la única característica sorprendente de los hologramas.
Si partimos por la mitad el holograma de una rosa e iluminamos con un láser las dos mitades resultantes, cada mitad exhibirá la imagen completa de la rosa.

Si subdividimos las dos mitades una y otra vez, cada uno de los fragmentos de película fotográfica seguirá mostrando una versión completa aunque, eso sí, más pequeña, de la imagen original.

A diferencia de las fotografías convencionales, en el caso de los hologramas cada parte posee la información presente en el todo.

Esta idea del ¨todo en cada parte¨ proporcionó a Pribram la explicación que había buscado infructuosamente durante tanto tiempo.

Los experimentos de Lashley habían demostrado que cada porción del cerebro parece contener la totalidad de los recuerdos presentes en el cerebro.

Ello llevó a Pribram a concluir que el propio cerebro debía ser una especie de holograma. ¿Cómo se almacenarían los recuerdos en un cerebro de carácter holográfico?
Hoy en día Pribram cree que los recuerdos no se agrupan en neuronas o pequeñas agrupaciones de neuronas, sino en estructuras de impulsos nerviosos que entrecruzan el cerebro de modo similar a como las estructuras laserianas entrecruzan un trozo de película fotográfica que contenga una imagen de naturaleza holográfica. 

El almacenamiento de la memoria no es el único enigma neurofisiológico que resulta más fácil de abordar mediante el modelo holográfico del cerebro propuesto por Pribram.

Buena muestra de ello lo constituye la forma en que el cerebro se las ingenia para traducir la avalancha de frecuencias recibidas a través de los sentidos (frecuencias luminosas, sonoras etc.) hasta transformarlas en familiares percepciones sensoriales. 

La codificación y decodificación de frecuencias es precisamente la especialidad del holograma.

De hecho, los neurofisiólogos han descubierto que el cerebro emplea para el descifrado de las percepciones exactamente el mismo lenguaje matemático (conocido como "transformaciones de Fourier¨ ) utilizado en la elaboración de hologramas laserianos.

Si tenemos en cuenta que la Madre Naturaleza dispone de incontables lenguajes matemáticos, ello resulta tan peculiar como lo sería descubrir a un grupo de esquimales que hablaran swahili.

¿Qué significa todo esto?

Pribram considera que no sólo se trata de una prueba adicional acerca de la naturaleza holográfica del cerebro sino que de ello se deduce que el cerebro es, en realidad, una especie de lente, una máquina transformadora que convierte la cascada de frecuencias que recibimos a través de los sentidos en el familiar ámbito de nuestras percepciones internas.

Dicho de otro modo, los quásars, las tazas de café y los robles no existen de modo objetivo. 

Se trata de hologramas creados en el interior de nuestras mentes, mientras que lo que denominamos "mundo exterior” no sería más que un océano fluyente y caleidoscópico de energía y vibración.

Platón, el gran filósofo Griego, escribió una serie de “Diálogos” en los que resumió muchas de las cosas que había aprendido de su maestro, el filósofo Sócrates.

Uno de los más famosos de estos Diálogos es la “Alegoría de la Caverna”.
En esta alegoría, la gente está encadenada en una caverna por lo que solo pueden ver las sombras que se proyectan en los muros de la caverna por el fuego.

Para esta gente, las sombras representan la totalidad de su existencia – para ellos es imposible imaginar una realidad que consista en otra cosa que no sean difusas sombras en el muro.

Sin embargo, algunos prisioneros podrían escapar de la cueva; salir a la luz del sol y contemplar la verdadera realidad. 

Cuando intentaran volver a la caverna y contar la verdad a los otros cautivos, serían tachados de locos.

Por supuesto, para Platón esta historia solo simbolizaba la lucha de la humanidad por alcanzar la luz y el conocimiento a través del razonamiento y la mentalidad abierta.

Inicialmente todos nosotros somos prisioneros y el mundo tangible es nuestra caverna.

Así como algunos prisioneros pueden escapar a la luz del sol, alguna gente puede acumular conocimiento y ascender en la luz de la verdadera realidad.

Lo que es igualmente interesante es la interpretación literal del cuento de Platón:

La idea de que la realidad podría ser representada completamente como “sombras” en los muros.

Esto es equivalente al razonamiento de Bohm y Pribram –en donde nuestro cerebro parece estar programado para descifrar estructuras holográficas y que la propia textura de la realidad está estructurada de modo holográfico- parecen algo más que una sorprendente coincidencia y llevan a pensar que el universo entero acaso no sea más que una especie de holograma gigantesco.

Ello no quiere decir que esté formado por rayos láser, sino que posee las propiedades de un holograma.

Tal proposición ha sido recibida con escepticismo por numerosos científicos pero asimismo ha galvanizado a muchos otros, entre los que comienza a cundir la sospecha de que quizá se trate del modelo de realidad más aproximado al que la ciencia ha llegado hasta la fecha.

Como ya mencionamos, una razón para tomar la hipótesis holográfica en serio estriba en que ofrece una explicación que resuelve la práctica totalidad de los fenómenos parapsicológicos.

En un universo en el que los cerebros individuales constituirían partes indivisibles de un mismo holograma primordial y en el que todo se hallaría conectado de manera holográfica, la telepatía podría ser, simplemente, la puerta de acceso al nivel holográfico.

Dicho con otras palabras, en un universo que es un holograma, nuestro cerebro, y de hecho cada neurona y cada átomo de nuestro cerebro, de algún modo contiene el universo entero, al mismo tiempo que todos formamos parte de una mente global.

La frase del poeta William Blake relativa a que el universo puede ser descubierto en un simple grano de arena se convertiría en una verdad literal. Por consiguiente, la capacidad de un cerebro de acceder a la información de otro cerebro no sería ya un problema, puesto que cada cerebro contendría ya la totalidad de los restantes cerebros.


Bohm y Pribram asimismo han apuntado que numerosas experiencias religiosas y/o místicas tales como los sentimientos de comunión trascendental con el universo pueden tener su origen en el acceso al ámbito holográfico.

Como estos dos científicos subrayan, las descripciones de los grandes místicos relativas a experimentar una sensación de unidad cósmica con el todo pueden deberse a que estos místicos lograron irrumpir en aquéllas regiones de su mente en las que todo posee efectivamente una cósmica unidad.

VER VIDEO COMPLEMENTARIO:




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