lunes, 1 de noviembre de 2010

Pida la protección de sus guías espirituales

Yo ya le he hablado en mis anteriores Cartas Afortunadas de mis guías espirituales. ¡Algunos están vivos pero otros están muertos y han desaparecido de este mundo hace ya mucho tiempo!
¡Ellos son para mí una fuente viva de inspiración cada día y cada noche, porque puedo encontrarlos en sueños o durante mis videncias cuando yo los veo o cuando ellos lo deciden!
Ellos siempre me han sido de una gran ayuda.

Sus guías espirituales también pueden venir en su ayuda. ¡Ellos lo han hecho ya en numerosas ocasiones durante su existencia, pero quizás, en ese momento, usted todavía no se había dado cuenta de que ellos le socorrían o le protegían contra un peligro!
¿Nunca le ha sucedido sentir una presencia cerca de usted, un dulce calor, una sensación de bienestar… sin razón aparente?
¿No ha superado jamás pruebas victoriosamente, incluso pequeñas dificultades teniendo la impresión de que se había librado por los pelos?
¿No ha pedido nunca instintivamente la ayuda de Dios, del cielo, de los santos o de las divinidades… en una tradición u otra, para resolver un problema y ver que se resuelve rápidamente?


Sus guías le ayudarán siempre y en todo momento

Esto me ha sucedido en varias ocasiones, cuando me encontraba en una situación difícil en la que no encontraba la solución a uno de mis problemas o el de alguna de las personas que acuden a mi consulta.
Aunque me concentraba, la visión no se producía. No conseguía tener un flash de videncia. Yo siempre he resuelto esta situación apelando a mis guías espirituales, que aún están en esta tierra o en el más allá.
Me basta con hacer el vacío en mí, practicar una forma de meditación y luego, una vez que mi cuerpo y mi mente están relajados, exponer mi problema abriendo totalmente mi interior a todas las formas de respuesta.
Entonces cierro los ojos, permanezco inmóvil y concentrada en mi respiración en un estado de apertura total.
A veces sucede que la respuesta surge espontáneamente por medio de pensamientos o de visualizaciones. Pero más frecuentemente, yo veo aparecer a uno de mis guías espirituales sea durante el día en el transcurso de una meditación, o sea por la noche, en un sueño.


Pídales… ellos se lo concederán

¡Cada vez, la señal de la llegada de uno de mis guías es una suave brisa que me acaricia el rostro como un soplo ligero, aunque esté en el interior!
Después, mi espíritu se siente invadido de una sensación de bienestar extrema que me hace alcanzar un verdadero estado de trance, pero en el que no pierdo conciencia. Al contrario, yo estoy totalmente abierta a todo lo que me rodea.
Todos mis sentidos están en alerta total: veo mejor y distingo los menores detalles del lugar en el que me encuentro. Escucho sonidos casi imperceptibles al oído humano.
La sensación más fuerte y que anuncia la llegada del guía es la de fundirme en uno con mi entorno.
Cuando digo todo esto, no es que se trate de una impresión intelectual, sino de un verdadero sentimiento de ser un elemento entre otros del lugar en el que me encuentro.


La impresión de ser un elemento de un gran Todo

Si estoy en el exterior, por que en general practico en la Naturaleza, me encuentro frecuentemente cerca de una fuente porque el agua es un elemento muy importante como transmisor de energía, igual que el aire.
Normalmente, hay árboles a mi alrededor, flores, plantas. Cuando yo los toco, en ese estado de conciencia superior, no tengo la impresión de estar separada de ellos. Ellos son una prolongación de mi ser como yo soy una extensión de ellos. Especialmente, cuando yo entro en contacto físico con ellos, me recorre una extraña sensación. Como si ellos tratasen de comunicarse conmigo, de transmitirme su energía.
Pero este movimiento no es en una única dirección porque, a mi vez, yo les transmito mi fluido. Es un verdadero intercambio porque nos recargamos mutuamente.
Es en este instante supremo de total comunión con la Naturaleza, cuando se me ha aparecido uno de mis guías espirituales de los mundos superiores.
A veces, se trata de un contacto espiritual en el plano mental. Cuando yo cierro los ojos, lo veo claramente en mi pantalla mental tan nítidamente como si estuviese de frente a mí.
¡También puede tomar forma humana y materializarse a mi lado! ¡En ese caso, la impresión es infinitamente más fuerte que la de una aparición mental!
¡En efecto, a la sensación visual y auditiva de un contacto puramente mental, se añade una sensación de infinita dulzura y un suave calor que invade mi cuerpo y mi espíritu!
Entonces me siento sumergida en una poderosa irradiación y bañada de una luz infinitamente brillante.


Apariciones siempre benéficas

Estas apariciones tienen también una virtud espiritual y terapéutica porque la energía casi palpable emitida por un guía espiritual, efectúa un trabajo de purificación interior vivificante y a la vez, agotador.
Esa energía benéfica me llena de vitalidad, a veces, durante semanas porque los guías espirituales de los mundos superiores celestes no vienen a cada momento y con el menor pretexto en el plano terrestre.
Ellos se materializan en el plano visible sólo cuando han sido intensamente solicitados, con sinceridad y creencia en ellos.
Y por razones muy importantes como ceremonias tradicionales clásicas o para ayudar a resolver problemas fundamentales para su evolución.
Sino, para el resto, es decir, para problemas de menor importancia, mis guía espirituales se contentan con aparecerse en sueños o en la pantalla mental de mi espíritu.
Sus consejos, sus opiniones y sus predicciones se han revelado siempre justas.


Todo el mundo puede solicitar sus guías

¡Sobre todo, no vaya a creer que las apariciones de estos seres superiores y sus consejos están reservados para algunos y no para otros!
Usted también puede beneficiarse de ellos para usted o para sus seres queridos.
Usted puede solicitar especialmente a los espíritus benévolos. Algunos los llaman protectores divinos o Ángeles.
Ellos pueden guiarle de una forma más directa que de lo habitual, hacia el lugar de vida que más le conviene.
Para conseguir entrar en contacto con ellos, he aquí cómo es necesario proceder:

Formule una lista de los problemas que quiere resolver.
Instálese en un lugar tranquilo. Si es posible en plena naturaleza.
Efectúe varias respiraciones pero sin forzar su ritmo.
Al cabo de un momento, añada una visualización mental a fin de establecer un contacto si ya conoce su guardián protector en lo Invisible.
Formule una única pregunta cada vez, aquella que le parece más urgente en lo inmediato, una situación difícil que usted necesite resolver rápidamente.
Si usted conoce ya a su Guía Espiritual, visualícelo intensamente.
Abra totalmente su espíritu. Deje entrar la oleada de sensaciones que le habiten entonces.

En determinado momento, verá un flash de luz. Entonces sabrá que Él está aquí.
Una vez en su presencia, no olvide saludarlo tanto a su llegada como a su partida.
Hágale su pregunta. ¡Él le responderá, en función de su avance sobre el camino espiritual, ya sea directamente a través de enseñanzas orales o bien, haciendo aparecer imágenes, símbolos u objetos en relación con su problema!

Usted no tendrá ningún problema de comprensión o de interpretación porque los Espíritus Superiores eligen siempre las enseñanzas o los símbolos comprensibles para el solicitante.

Mientras que usted tenga intenciones puras y destinadas para progresar, podrá contar siempre con su intercesión y su presencia.

En el caso en que usted no conozca su o sus guías espirituales, hágase la pregunta en su fuero interno para saber quién son sus maestros espirituales en los mundos invisibles.
Al cabo de un momento, si su petición es sincera y dirigida hacia el Bien, ellos entrarán en contacto con usted de una manera o de otra.
No se inquiete por adelantado de la forma que adoptarán y del momento en el que vendrán. Usted los reconocerá fácilmente incluso si ellos pasan desapercibidos para los demás.
Ellos serán desde ese momento y hasta el fin de su pasaje terrestre, sus mejores aliados contra todas las dificultades, y los amigos más seguros que tendrá jamás

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