sábado, 13 de noviembre de 2010

EL VUELO SOLITARIO

O

¡Que terrible y grandioso a la vez, es este vuelo que se hace inevitable!,

se impone, impetuoso por naturaleza, siguiendo impulsos indomables.

Es un vuelo en alas de la imaginación, un vuelo embriagado de verdad,

un vuelo solitario, libre él es, esa libertad que ha roto las cadenas

Aunque torpe y vacilante era al principio en sus primeros tentaleos,

sus alas tenía entumidas, pero quería lanzarse a esos vuelos de vértigo.

El águila real, celeste, transparente; se fortaleció desde sus adentros,

abandonando el nido, un día luminoso, estiro sus músculos todos.

Y desplegó sus alas batiéndolas vigorosamente, internándose en el firmamento

plagado de estrellas titilantes, luceros prometedores de nuevas auroras.

Una estela brillante ella quiere dejar, en su ruta atrevida, veloz, libre,

otros vuelos más grandiosos ella adivina adelante, surcando el aire.

Allá en la cumbre alcance les dará, en esos cielos compartidos, despejados

elevándose a alturas inaccesibles, alcanzando a otras aves más brillantes.

¡Cuanta soledad que espanta hay!, ¡Cuánto grita ella en el silencio!,

es un grito que ahoga desgarrando por dentro, sin ser escuchado por nadie.

Quizá en otros tiempos y espacios, sus ecos retumbaran hasta los confines,

haciendo retumbar a lo aletargado, haciendo cimbrar a todo lo petrificado.

¡Ay, esa soledad que llena de un santo orgullo, sabiéndose único, diferente!,

a su lado cabalga la humildad, que dice lo pequeño que también se es.

Mucho le agradezco a otros seres, que en su vuelo me han adelantado

señalando el camino a seguir, vislumbrando sus tenues líneas con sutileza.

Se enaltece así la vida entera, desde estos obscuros valles hostiles, apáticos,

hurgando las rutas secretas, develadas, para el intrépido escalador del infinito.

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